58 Muestra Internacional de Cine

La Muestra Internacional de Cine, organizada por la Cineteca Nacional, es el evento cinematográfico con mayor tradición en la exhibición fílmica de nuestro país. Si se hace un recorrido por su programación, desde sus orígenes a la fecha, en ella se puede trazar tanto el desarrollo artístico y tecnológico del cine mundial desde hace más de cuatro décadas como los movimientos cinematográficos, cineastas y estilos más relevantes del cine contemporáneo.

En su edición número 58, la Muestra incluye a veteranos que han revolucionado la historia del cine, como Alain Resnais, alternando con otros directores favoritos de los cinéfilos mexicanos como Kim Ki-duk, Kornél Mundruczó y Atom Egoyan. Con ellos comparten espacio Paolo Virzi, Shlomi Elkabetz y Jorge Pérez Solano. Sus novedosas propuestas completan un círculo que engloba la razón de ser de la Muestra, ya que reúne tanto a los cineastas ya clásicos como a aquellos que representan el futuro del cine mundial.

La participación mexicana en la Muestra es siempre esperada. En esta ocasión, Jorge Pérez Solano aporta una notable ópera prima, La Tirisia (2014), misma que es en parte un retrato de un México rural actual, con asperezas palpables, en el cual un puñado de personajes enfrenta el ocaso gradual de sus esperanzas. Pero también es una reflexión sobre el paso del tiempo en la vida, en medio de una aridez que refleja la personalidad de sus protagonistas, víctimas de una tristeza que los corroe.

Directora de la celebrada Ángel de fuego (1992), la cineasta mexicana Dana Rotberg regresa a la pantalla grande con Mentiras blancas (2013). Se trata de una reflexión sobre la imposibilidad de entendimiento entre culturas que involucra al pueblo maorí y la comunidad blanca de Nueva Zelanda en una historia de principios del siglo XX cuyas protagonistas son tres mujeres enfrentadas al dilema del aborto. Rotberg consigue un filme tan conmovedor como riguroso acerca de la condición femenina sujeta a moldes sociales.

El suspenso del thriller como género cinematográfico está representado por dos ejemplos notables en la Muestra. El primero, Cautiva (2014), es un regreso del armenio-canadiense Atom Egoyan a los territorios de clásicos suyos como El dulce porvenir (1997), en los cuales un hecho trágico (en este caso el secuestro de una niña) entrelaza la vida de varios personajes relacionados con la víctima, envueltos todos ellos en una narrativa fragmentada que alterna los tiempos narrativos de forma aleatoria, provocando desconcierto en el espectador, quien deberá armar el rompecabezas en su propia mente.

El segundo thriller proviene del francés Bruno Dumont, quien reaparece con su más reciente filme, El pequeño Quinquin (2014). Realizada para la televisión, se trata de una comedia negra de muy larga duración (cerca de tres horas y media) acerca de un detective que investiga las extrañas muertes ocurridas en un pequeño poblado del norte de Francia en las cuales está involucrada una pandilla de adolescentes víctimas del aburrimiento. El director refrenda su estilo contemplativo y su gusto por los actores no profesionales para retratar tanto lo brutal como lo abiertamente surreal, en medio de un ambiente dominado por la extrañeza y un sutil tono de farsa.

El húngaro Kornél Mundruczo participa con su sexto largometraje, Hagen y yo (2014). En un futuro próximo, los perros de raza mixta son abandonados por millares a causa de una ley racial animal. Pronto los animales se rebelan contra los hombres, en una guerra que solamente la dueña de uno de estos canes podrá detener. Alternando con maestría entre el terror y lo fantástico, la cinta ha sido vista también como una curiosa alegoría en contra del racismo.

Capital humano (2014) del italiano Paolo Virzi es un thriller social en el cual un accidente une las vidas de un millonario y un empresario en quiebra para orquestar el oscuro retrato de una sociedad en franca bancarrota moral, victimizada por una economía en declive que hace a sus habitantes perder los estribos.

Más o menos en los mismos terrenos se encuentra Hermosa juventud (2014) del español Jaime Rosales, una de esas películas que sorprenden por su urgencia, al denunciar las terribles consecuencias emocionales que el desempleo, ese fantasma tan actual que recorre el mundo entero, va dejando en sus jóvenes protagonistas, una pareja que va siendo devorada por el desencanto. Apelando a su estilo minimalista, el también director de La soledad (2007) retrata magistralmente un vacío existencial de resonancias universales.

Deseos sexuales entrelazados entre los miembros de una misma familia son la médula del nuevo filme del maestro coreano Kim Ki-duk, Moebius (2013). Algo así como una posdata, en tono de comedia negrísima, a la tormentosa relación entre madre e hijo de su anterior cinta, Piedad (2012), pero extendida a un cuarteto de seres humanos guiados por la culpa y la necesidad de la carne del otro al mismo tiempo.

La familia y el matrimonio en la comunidad judía han sido temas recurrentes en la obra de los hermanos israelíes Ronit y Shlomi Elkabetz, inéditos también en México. Su más reciente filme, El juicio de Viviane Amsalem (2014), es el retrato de una mujer que lucha por conseguir su divorcio ante tribunales religiosos cuyo fallo, de ser contrario a sus deseos, podría marginarla socialmente.

Tres filmes de la 58 Muestra giran alrededor de visiones acerca de la infancia enfrentada a destinos inciertos en el panorama social latinoamericano. El niño y el mundo (2013), del brasileño Alê Abreu, recurre a la animación para acercarse al tema, narrando la odisea de un niño abandonado que deja su aldea para adentrarse en un mundo de seres fantásticos. El resultado es tan conmovedor como original.

Mientras que desde Paraguay arriba una grata sorpresa, 7 cajas (2012), la ópera prima de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori. Lo sencillo de su trama (un muchacho cargador de bultos debe transportar las siete cajas del título, con contenido desconocido, hacia un punto cambiante del populoso mercado 4 de Asunción) inspiró a los cineastas, ambos de extracción televisiva, para orquestar una frenética odisea a través de la miseria y la violencia cotidiana del lugar.

Por su parte, Xenia (2014) marca el regreso del realizador griego Panos H. Koutras a la Muestra después de Strella, más que una mujer (2009). Su nueva cinta es una reelaboración de la odisea homérica en la cual dos hermanos albaneses parten en busca de su padre griego tras la muerte de su madre, enfrentándose en el camino a fuertes retos y decisiones que marcan sus vidas para siempre mientras también persiguen su sueño de ser cantantes.

La estadounidense Kelly Reichardt, directora de Meek’s Cutoff (2010), un muy interesante western inédito en México acerca de la desconfianza a los “diferentes” en tiempos de los pioneros norteamericanos, aporta a la Muestra su más reciente filme, Radicales (Night moves, 2013), una cinta de ficción que narra los esfuerzos de tres personajes, movidos por el desencanto y el activismo radical, que tratan de llevar a cabo un acto de sabotaje, sin importarles las consecuencias. El resultado final es una reflexión sobre la culpa filmada con la soltura de un semidocumental cuya intensidad dramática va siempre en aumento.

En particular, la edición número 58 de la Muestra Internacional de Cine incluye en su programación una conmovedora despedida artística: la del cineasta francés Alain Resnais, fallecido en marzo del 2014 a los 91 años de edad. Su último filme, Amar, beber y cantar (2013), es una irresistible comedia de equivocaciones sentimentales en la cual la vejez, el amor, el teatro, la vida y la muerte se fusionan a manera de epitafio para una obra fílmica que incluye obras maestras de la talla de Hiroshima, mi amor (1959).

¿ Cuando ?

del 27 de marzo al 31 de diciembre 2016